An old man is but a paltry thing...
Tras de haber aprendido
lo que fuera una ráfaga de amor;
la inclemente implacable ventolera
brutal abrió las puertas, dejó entrar el sol,
creó el fantasma de la primavera,
cesó para recomenzar en torbellinos,
abandonándose una vez más
a la zona de perpetua pérdida de luz
la monotonía del dormir sin soñar,
entregado a las pequeñas corrupciones,
traiciones del cuerpo que se encoge y se pudre,
la desintegración del adolescente reflejo,
contaminado por una vejez inmanente.
Arrastrado
por la impaciencia del amar, que desgarra,
por la impaciencia del morir, que se atrasa,
por marejadas de fluidos sin cuerpo,
la luz sagrada incendiando los cielos;
lleno del horror que inspira el misterio
de los encuentros y de las partidas,
temblando se entrega
a un resto de vida.
Del libro El jubilado de
Alfredo Villanueva Collado -Estados Unidos-
Publicado en Editorial Alebrijes
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