sábado, 15 de octubre de 2016

EL BALANCEO DE MI BESO


Anotaba en mi diario las jornadas en hojas sucias como mi guía
de tamaño disparejo mis manos heladas volaban sin doblegarse
se desentumecían con olor a ansias insatisfechas y de silencio triste
¿Adónde vas? Escribí frente a tu corpiño ártico y susurraste fiel
Mi últimas palabras te han convertido en mármol pero mi desvelo
encarna tus ojos de libertad, abarcas con tu ojeada el arte del azar
Entre tus labios desiertos el paseo de mi respiración es oleaje fijo
¿Quién puede mirarte azorada cerca de los arrabales?
De una comisura de tu mejilla empapada de densos acordes
hoy el espíritu contrabandista de mi beso los observa con calma
Busca un pequeño vacío entre los apegos para introducirse
con sus prerrogativas en la pureza del umbral
Mi beso, caudillo de un viaje a horcajadas ojo de caballo vallo
y su revoloteo subversivo con arrojo místico utiliza una guadaña
de segador veloz con su gorjeo frente a la verja
Glosa el plenilunio de unos labios seminarios de placer
Tus pupilas ¡niña mía! bambalinas esclusas de una luna
que con el resplandor de los candelabros sombra y eclipse
es fusta severa al invariable oleaje que en silencio me azota
Hora donde vive con fervor la adelfa verdugo de pasiones
Mi beso partitura nítida, vagabundo vuela difuso
donde habitan interminables cataratas de granizo.

Manuel Vílchez García de Garss.

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