Es la hora de partir, oh abandonado,
ya secas las verijas y las manos.
No importa el rumor de los pantanos.
Todo el amor nunca fue suficiente.
Tanta pasión anudada a los cuerpos.
Tanta desesperanza controlada.
Tanto grito desgarrando madrugada.
El niño se ha hecho viejo en el espejo.
¿Cómo vivir el resto de este tiempo?
¿Con qué miembros montar el simulacro?
¿Con cuál sonrisa ocultar las arrugas?
¿Cómo echarse a morir sin una queja?
¡La primavera duró pero tan poco!
Es la hora de partir, ¡ oh abandonado!
Del libro El jubilado de
Alfredo Villanueva Collado -Estados Unidos-
Publicado en Editorial Alebrijes
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