martes, 31 de julio de 2018

BALADA DEL PLOMO Y LAS HERIDAS


Hoy las penumbras no quieren rezar
y extienden el fuego entre los ojos
el último poema
imaginarte descalza por la Ausencia

La luna se ha convertido
en un soliloquio que me cerca

Habito en el páramo
donde los besos han olvidado cantar

Solo el crepúsculo me presta
angostos retablos
que devuelven a las horas sus colores

Cambiar el santo y seña
ha sido partir el corazón
en tres mitades

Tu nombre tiene forma de campanario.

Luis Ángel Marín Ibáñez -Zaragoza-
Publicado en Suplemento de Realidades y ficciones 77

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