Deposita en mis labios esa boca,
dales aliento y vida, están muriendo;
con tu lengua acaricia humedeciendo
la seca superficie de la roca.
Se tornó pergamino el beso aquél;
pues del amor, la tinta, se secó;
con promesas, tan sólo, no bastó;
otro beso hace falta, amante y fiel.
Que se apaga muy lento, ¡y se me nota!,
la vida de este eterno admirador;
corre amada y rauda deposita
en la fuente reseca que se agota,
¡Ya... tu beso prodiga... por favor!
y al corazón vacío ven y habita.
Julio César Martínez Matus -Nicaragua-
No hay comentarios:
Publicar un comentario