He adulterado mis besos en otras bocas,
he hecho el amor entre las sombras
pero no puedo borrar tu recuerdo
ni ahogándolo en el veneno
que se destila dentro de pobres copas
y avinagra los sentimientos.
He extirpado los latidos de mi pecho
con otro deseo, en los labios sedientos
de almas que desprecian sus cuerpos
y sin vida, sobreviven al tedio
abotargando sus cerebros
en contagioso abatimiento.
Tinta de mi apetito la ropa
rechaza las manos que cobran
por el remedio a mis argumentos
imitando un amor sincero
que va recogiendo las sobras
que se desprenden de mis versos.
Entre traspiés, llego a la puerta
buscando el aire que no me llega
a llenar un hueco que no tengo
y palpo el vacío del tiempo
entre caras que me desprecian
y el escalón con que tropiezo
dejando mi amor por la tierra
por la que he arrastrado mis sueños,
regreso a aquello que me queda
y me espera en el cementerio.
Luis Maria Saiz
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