Recostada sobre la almohada
aquella mano deslizó sobre su espalda
la besó en la mejilla muy tiernamente
mientras ella borraba sus lágrimas
No hubo una palabra
sólo caricias suaves
no hizo falta un beso en los labios
porque frente a su pecho,
él la oprimió en consuelo
Deslizó sus huellas digitales
sobre el rostro húmedo y desecho
y secó mas de una lágrima
mientras el corazón le oprimía al verla.
Sí al cielo hubieran observado,
con una estrella fugaz hubieran encontrado
entonces abrían dado cuenta
que ellos eran
lo que estaban deseando.
Verónica Beatriz Ortíz Gallegos -México-
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