domingo, 23 de diciembre de 2018
QUIZÁS
Me quedé sin voz de tanto
llamarte.
Mis sueños volaron como las
gaviotas.
El mar me llamaba para ir a tu
encuentro.
Caminaba desnuda por la playa
solitaria.
Las olas me empapaban los
sueños.
Los pesadillas pasaban inertes por las
sombras.
Mis secretos se desvanecían con las
marejadas.
De tanto besarte mi boca quedó
sedienta.
Hambrienta quedó de caricias con sabor a
auroras.
Mi amor queda embelesado
todavía.
Deberé encontrar de nuevo mí
avenida.
¿Después?... quizás vuelva a buscarte a
deshoras.
Juana Campos Cortés
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