domingo, 25 de noviembre de 2018

MAR DE ALBORÁN


Ver como se desliza el sol
sobre tu cuerpo al atardecer
mujer de agua y sal.
¡No tiene precio!

Te recorro toda con mi mirada,
dibujando caminos en tu piel
por donde quiero caminar.

Mientras mis labios juegan con los tuyos
y mis pensamientos se niegan a ser malos...
Al contrario son muy buenos ¡Y lo sabes!

Tu pelo y el mío se revuelcan sobre la arena,
mientras nuestros cuerpos 
se mimetizan con la puesta de sol.

Las aves vuelven a sus nidos 
y los destellos de las estrellas,
dan la bienvenida a una noche más.

Las marcas de tu bañador dejan ver
tu ingenuidad, él deseo se apodera
de ti y muerdes...

Las caracolas y el mar escuchan
tus gemidos de libertad,
la noche trae la pasión del cosmos.

Venus y Saturno giran en hipérbolas
y los astros giran sin rumbo por un
camino sin fin.

Y tú y yo amanecemos amándonos
sobre la arena del mar de Alborán,
donde las aves comienzan su festín.

Tú me haces creer en lo eterno,
en el amor que nace en mis pensamientos,
y que nadie podrá borrar de momento.

Dhoffmann Daniel Bascuñan Hoffmann

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