domingo, 25 de noviembre de 2018

373


Hoy se ha abierto
entre dos manos,
un canal de luz esperanzada,
angosto, chiquito,
no como impetuoso torrente,
sólo un arroyo tímido
serpenteando cuesta arriba,
pues los sueños
siempre suben,
nunca bajan.
Era herida de surco insalvable,
agreste, fiera,
ocupada por las dulces mieles
del panal de aquellos tiempos,
cuando la sonrisa era gratis
y abundaba
y florecía,
con el más nimio pretexto.
Es que por ella
se ha renovado la alegría
vistiendo un viejo sayo,
con corona de almas encendidas
por crepúsculos añejos,
que aún viven
porque nunca perecieron.
El sonido se hace grande,
arremete, truena, escribe,
afiebrado mira el cielo
piensa que tan lejos,
puede desplazarse la ilusión
que cabe en los bolsillos,
una palabra, un gesto
y Voilá ¡despierta!
que otra vez sangra,
generosa y en silencio
como siempre.

José Luis Gareis -Argentina-

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