Con gran fervor inentrañable expreso este sentir en cada amanecer de ilusiones vividas, porque me quedé allí donde las ganas no faltan en esos sublimes momentos de entrega y amor con esa piel de los dos en una sola.
Me quedé allí abrigado con esa fragancia de tu piel suave como el algodón, de esas nubes que sirven de sábanas y se deslizan sobre tu piel donde aprendí a respirar amor, el amor de los dos en un espacio de frenesí.
Si esas nubes hablarán, expresarían todo, pero son tan celosas de si mismas que guardan tu fragancia y ese sentir de tu piel fogosa, desplazándose en ella y me quedo allí embriagado de ti, tan solo de ti en ese espacio.
Tu piel me encanta, esa naturaleza tuya es un paraíso terrenal florecido cual diamante de riqueza de vida, luz de mi bello amanecer, en tus ojos náufrago siempre y " Me quedo allí donde las ganas no faltan, donde aprendí a respirar amor ".
CARLOS V. ORTIZ
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