lunes, 23 de julio de 2018

UN MAL SUEÑO EN UNA TARDE DE VERANO


Bajo el olivo mi alma dormita,
crece la corregüela bajo mis pies,
el pasado se hace presente,
así confundiendo mi mente
obcecados sueños me atormenta.

Despierto de mi somnolencia,
A lo lejos voces discordantes
llegan alterando la paz reinante,
Oh esta visión solo pude ser ficticia;

Un gigante de dos cabezas viene hacia mí,
abre sus brazos, uno mira al Norte
otro al Sur. Solo se me ocurre huir,
pero no puedo mi cuerpo permanece inerte.

Ante mi sorpresa, he ignorándome las dos cabezas
se enzarzan en una lucha cruenta y total,
a dentelladas, y mostrando una fiereza
sin igual, la vencedora en ataque bestial
le arranca la cabeza de un bocado mortal.

Se hace la calma, la cabeza más grande
ha derrotado a la más pequeña.
Suena una voz poderosa tras la montaña.
¡Esto que veis siempre ha acontecido!
pasada una generación resurgirá haciendo alarde,
pues de cada derrota sale más astuta, más rebelde
que le hace más cercano ese día anhelado.

La confrontación ha provocado desastres
en las propiedades de los habitantes.
Hay discrepancias, división y malos ambientes.
Un cuerpo para cada cabeza, se propone.
Solo un cuerpo y una sola cabeza prevalece.
La grande, la poderosa, la que la ley reconoce,
la que nos da respeto ante las naciones,

Mientras se discute, al gigante le está
surgiendo, no una, sino muchas cabezas.
Matemos al gigante, dicen horrorizados,
¡No! Insisten los falsamente moderados,
la solución ante esta situación es ésta:
un cuerpo para cada cabeza, una cabeza
para cada cuerpo. No es posible tal cosa
pues sería para nuestra tierra deshonrosa.

De golpe se oye un estruendo, algo
inaudito está pasando; el gigante
en un charco de sangre yace inconsciente
Las pequeñas cabezas, vengativamente
dan muerte a la hasta ahora cabeza dominante.
Todos se observa con miradas cabizbajas.

En tanto en el horizonte nubes rojas,
al atardecer ocultan la luna blanca.
Se ciernen las sombras en mi campo de plata
ya no canta el ruiseñor en la noche serena
Planean los buitres sobre esta tierra bendita
pues ya huelen la confrontación; en su zurrón
bien pertrechado trae el caos y destrucción.

Antonio Parrado -Barcelona-

No hay comentarios:

Publicar un comentario