Romance
Eres blanca golondrina
que aletea por la playa
acariciando las olas
con tu vértice de nácar,
y cuando rozas mi mar
perpetúas tu mirada
en el espejo azulino
donde el amor nos alcanza.
Eres la sal y la espuma
que reconforta mi alma,
la vorágine, el reposo,
la certidumbre y la trampa
en que caen mis silencios
si la pasión nos abraza.
Eres la luz del crepúsculo
la refulgencia del alba,
la quietud en la tormenta
y la marea en mis sábanas.
Eres todo lo que anhelo,
bella Rosa Soberana.
Patricio Gonzaga
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