Cuando la noche me agobia
como un refrán de conciencia
hablándome de la espuma
y recalcando paciencia
para encontrarte desnuda
sin nada que te prohíba
de hallar a tu libertad
volando en mis sentimientos,
yo me.abrazo a la furia
de los destellos que alumbran
la plenitud de mi sueño,
tú exuberancia divina
fluyendo sobre los pétalos
de las rosas que cultivo
para dejar que le pidan
a tu humedad, sin reproche,
que renuncie a la cordura
profesional que te encumbre
como si fueras de cera
sin llama.que la.derrita
Y en la cumbre de tu clímax,
después de doce segundos,
explotó como una estrella
que gesta un verso profundo
donde te nombro a diario,
donde te nombro a delirio
cuando la noche me agobia
como un refrán peregrino.
Guillermo Sánchez
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