Ahora sé
que hubo un día
que me amaste.
Que bebí del cántaro de la felicidad.
Que comí la fruta más dulce y deliciosa.
Que mis labios fueron testigos
de una ardiente intimidad.
Ahora sé
que hubo un día
que me amaste.
Cuando habité estrellas
y la noche me hechizó.
Cuando sentí en tus ojos
la bondad de Dios.
Y fui el hombre más amado
y que te amó.
Ahora sé
que hubo un día
que me amaste.
Y la muerte en esperanza se voló.
Cuando el dolor una tregua concedió.
Y mi alma ilusionada más se enamoró.
Ahora sé
que hubo un día
que me amaste.
Y un cielo de versos se llenó.
Para desnudar cautivados el amor
en un poema soberbio de belleza y de pasión.
... Porque caminé con flores en las manos.
... Porque hurté secretos a los enamorados.
Porque en la magia del misterio fuimos seres alados.
Porque en la música fuimos dioses sagrados.
... Y porque soñé ... Y en mi vida soñaste.
Ahora sé
que hubo un día
que me amaste.
Eduardo N. Romero -Argentina-
No hay comentarios:
Publicar un comentario