Hay días oscuros
que se adhieren a la noche,
negándose a despertar,
agrupan sus luces
en las esquinas,
y van escondiéndose
de sí.
¿Has visto cómo el humo se cierne
evaporado al silencio,
entre las comisuras errantes
de su pálida boca?
¿Cómo los pasos retumban dentro ruinas,
acoplándose escurridizos tal espantos bajo cajones?
¿Alguna vez tocaste, halos amarillos,
trenzas de cristal y oro?
¡Una vez vi a Zarina de los espectros!
parecía un dragón,
sus largas uñas
brillaban en la oscuridad,
tejiendo dudas,
tras las escamas de sus cabellos,
ondeaban de manera independiente,
cada una, a su forma,
autosuficiente…
explotando al unisono,
dentro del cardumen.
Desde el inmenso halo,
que rodeaba su círculo
de Luna,
los labios cosidos,
emitían formas
de gaviotas,
entrelazando plumas
con escamas,
branquias y pulmones.
Clamaba por la filosofía
de morir de pie
pero volando.
¡Parecía un dragón!
aleteaba como uno,
pero no flotaba,
y como ninguno,
¡Preguntaba!
-¿Has visto a alguien, resucitar?
¿Quitarle los espasmos a la vida
y despegar?
¿Ser, Fénix?
¿Transmutarse en plena sombra,
recogiendo sus pedazos,
reventándoles el ruido
y amarrándolos, callados?
¿Has temido, tanto, a ti misma,
que el miedo se ha congelado?
¿Has bebido del vacío,
hasta saciarte,
dejando que se te rebosen los ríos?
¡La noche no amanecía!
El Sol,
latía esquelético
y compungido,
su flama deshidratada
no atinaba el norte,
dejando ausente,
su real cúpula
en el cenit.
La lluvia hizo un festín,
deslizó océanos grises
sobre los girasoles,
quienes desolados,
buscaban desesperados
un simple rayo de luz.
Los destellos,
no tenían
dueño,
nacían y morían
en el cabello
de la Zarina…
Scarlet C
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