Su sueño era terminar la universidad,
tener un empleo digno, un cargo importante, para eso se preparó.
Su noble corazón se prestaba para ayudar a los más desprotegidos de su país, era su buena intención,
por eso se esforzó en estudiar una carrera que le permitiera, con sus conocimientos, incluirse en la sociedad.
Pero al cambiar su estatus social todos sus proyectos de vida se vinieron abajo,
un hombre machista y prepotente le cortó de un sólo golpe sus alas para volar .
Se creía tan autosuficiente para sostener el hogar que la excluyó de todo.
Como toda mujer sumisa y obediente aceptó quedarse encerrada ejerciendo el rol de ama de casa nada más.
A este hombre se le olvidó que ella era un ser humano con metas y sueños por cumplir, se le olvidó que esa mujer también quería triunfar.
Su corazón de mujer rechazada lloraba en silencio su frustración, sólo aquellas paredes de su habitación y su almohada fueron testigos mudos de su dolor.
Una profesional estancada por no perder su matrimonio, por seguir aparentando ante los demás ser feliz cuando su vida se convirtió en lágrimas derramadas .
Una vida monótona y vacía mientras él en viajes, reuniones de negocios y placer;
hasta que llegó su primer hijo volcó su atención en él
y eso le dio un poco de paz a su corazón.
Pero un buen día se levantó, se puso de pie, se vistió de rojo, se maquilló, se miró al espejo: "Está si, está si soy yo...." empacó su frustración y resentimientos en una vieja maleta y sin ningún rencor se incluyó en la sociedad y trabajó.
Alzó sus alas al viento, se echó a volar
y gritó: ¡Soy libre! Para pensar y hacer lo que me guste.
Su voz se escuchó en todo el mundo.
Una mujer que volvió a nacer, se reveló y exigió su derecho
para vivir libre y sin miedos.
ANGÉLICA BUENO -HONDURAS-
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