Cómo, amor mío, como derramar con tintas los sentimientos del alma,
como decir que te amo,
que te he amado antes de anidar mi vida.
Cómo decirte que te amaré hasta el final de los tiempos,
hasta el ocaso de mi apasionada vida.
Cómo decirte que eres mi fulgurante aurora,
arrebol de mis atardeceres,
y el suave melifluo misterioso de mi ser.
Cómo perderte si eres mi inmarcesible horizonte,
principio y final de mis cálidos veranos,
lluvia espumosa de mis atardeceres,
ráfaga de viento que escudriña y penetra los escollos de mi alma.
Cómo decirte que eres poseedor de mi mirada,
de mis besos,
y de la cesta dorada que te aguarda enamorada.
Cómo decirte, amado mío,
caballero de mi vida,
amador de mis torres en el cielo,
de mi lánguida mirada,
y del fruto,
que tus manos y tu boca anhelan.
Con el aliento fugaz y burbujeante,
en la antesala de la mágica fusión de nuestras almas.
Cómo decirte que somos como el halcón y la espiga,
cómo el ruiseñor y la musa dorada,
cómo el cielo y la poderosa mar,
cómo el arpegio y el arpa,
cómo el hortelano y la princesa de mil flores,
como el amor,
en la locura cuerda,
de nuestras alas doradas.
Hortencia Aguilar Herrera -México-
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