Hay enfermedades que uno no desea saber de ellas,
matan más al enterarse.
Muere uno antes de enterrarse.
Dejando la vida, viviendo con mellas.
Hoy me balbuceó la muerte,
lo sentí,
me recorrió el cuerpo.
Desconozco de la enfermedad que en mi vierte.
Me apretó el corazón.
Lloré así de repente,
pensé en todo lo que he vivido,
pensé en vos.
Me dijo que debería dejar de beber,
de fumar, de comer mal;
que debo caminar más.
Y dejar de sufrirte, de quererte.
Me tuvo lástima,
o de plano me tuvo miedo.
Quedé vivo, despierto y alumbrado.
Le contesté en el susurro del silencio,
que tal vez he pensado en dejar de tomar,
de comer mal,
de fumar.
Lo que no me parecía,
era dejar de sufrirte,
de amarte,
de extrañarte.
Me balbuceó la muerte,
entonces me dijo sin seriedad nocturna:
“sabes que hoy te puedo llevar
y te llevaría porque en demasía bebes,
no comes bien, te has generado en el cuerpo un mal.
Si no te llevo hoy,
un día solo te irás.
Si no te mata una enfermedad,
al menos morirás de amor.”
Misael García Consuegra.
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