Y marzo estuvo allá su visita fue de terror no me sorprendió su saludo ni su sonrisa mezquina, y allí se estacionó
Como un asesino en la esquina.
Las máquinas sonaban fuertes el estruendo las callaban
Marzo no se marchó y en mi carne se tatuó y conmigo se quedó.
El sonido se convierte en un lento crac crac en los hierros,
el vaivén los nueve con ímpetu.
Y los hilos en su ovillo la textil anuncia muerte y los tornillos se apretaron y en sus huecos se quedaron.
Marzo no se marchó en sus huesos se entrelaza, frío como el invierno, la muerte lenta llegó
Marzo quemó sus miradas de colores se apagaron y entre volutas en las nubes el humo se abalanza, dibujando sus figuras en arabescos de esperanzas.
Marzo con ellas quedó sus espigas han crecidos en rosales se han convertidos y con sus nombres han florecidos.
Marzo jamás se ha ido en el corazón se ha sembrado y a cada una que ha caído por marzo serán recordadas.
Francia Castillo Pujols -República Dominicana-
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