Hoy quiero decirte bella dama
Que no existen palabras
En todos mis poemas,
Que puedan expresar ni compararse
Con tu etérea y angelical mirada.
Tienes la fortaleza en ti arraigada
Que te permiten llevar a cuestas,
Una vida, a veces tan pesada,
¿Quien es entonces, el sexo débil?
Pienso y digo en esas largas noches,
Donde el insomnio y tu recuerdo
Son mi única compañía:
"Dios debió haber sido mujer",
Eres la perfección del universo,
Que me hace, "como hombre"
Querer alcanzar la perfección,
La parte que más admiro,
Aunque toda tú eres admiración:
Son tus brazos, abrigo de nostalgias,
Tu vientre, suave cuna maternal,
Tu pecho, eterno manantial de esperanza.
Tus piernas," prisión" de mis pudores,
Tu cadera, perfecto complemento mío,
Tus hombros, soporte del universo,
Tu cuello, unión de lo sensual y espiritual,
Tu cara, fresco rocío de mañana,
Tu cabeza, inteligente y emocional.
Pero sobre todo corazón,
Tus bellos ojos, inmenso océano
Donde naufragó mi nostalgia,
Donde navega ahora la esperanza
De llegar a ser digno de ti,
Mi bella dama...
Felipe Alonso Pérez
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