Con el ebrio rubor de la luz
en el punto misterioso donde se juntan unos labios brota la transpariencia de dos cuerpos magníficos.
Desde esta unión total fuego de olas y manos, lengua, muslos, respiran el delirio del placer la dicha de un solo cuerpo unánime.
Entre afonía y júbilo
con el íntimo asombro del mundo entre los brazos
surcas la prisa del deseo
el aire inquietante de la distancia
y allí, fundida en ese resplandor único del deseo
tantas veces buscado
comenzamos la sorpresa de creer en la vida
Mesalina Luna Mesalina
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