martes, 6 de febrero de 2018

ENTREGA TOTAL


Es un alma caminante,
su marcha ayer inició,
sus pasos son de gigante
y al amor arrebató:
triunfos, glorias y el contraste:
se quedó sin corazón...

Brindó sus manos que llenas
de comprensión acuñó,
las prodigó sin reparos,
quien quiso, las recibió,
tanto calor compartieron
que el frío sus huesos caló.

Sus ojos que con ternura
vieron pasar el dolor,
chispearon con vida y dieron:
ternura, paz y pasión,
sin lágrimas se quedaron...
la ingratitud, los secó.

Sus pies, a prisa corrieron,
alguien amor precisó,
sus huellas aún son frescas,
por aquí el amor pasó,
también se quedó descalzo,
su pie desnudo está hoy.

Con su sapiencia y su oído
muchas quejas escuchó,
oyeron triunfos, derrotas,
quien fue vencido El alzó,
sus ayes, ninguno escucha...
hoy está solo el cantor.

Sus labios ayer se abrían
predicándole al amor,
su lengua cantó a la vida,
al dolor siempre sonrió,
hoy está mudo y vacila,
hasta por decir, adiós...

Su corazón era el cofre
que a muchos dentro albergó,
con celo que envidió el cielo,
tiernamente los guardó,
hoy está roto y sin vida...
un huésped lo asesinó.

Sus brazos siempre estrecharon
al cansado que llamó,
sostuvo en alto al caído,
con sus manos los sanó,
ya se acabaron sus fuerzas...
pues no las levanta hoy.

Hoy lanza gritos al viento,
solo el silencio escuchó,
el oído nada escucha
y se lamenta el cantor,
que soledad y silencio...
¡cuánta vida se perdió!.

Hoy su pecho lanza un grito,
se ha roto su corazón,
hoy sus ojos lloran sangre,
sus manos fuertes crispó,
camina aprisa errabundo...
por darte...¡solo quedó!.

Hoy recuerdo el sacrificio
de Aquél que vida nos dio,
en una cruz de madera
nuestros yerros El pagó,
fue una entrega sin reservas,
allí la muerte venció,
El, Jesús el galileo
aquí de nuevo está hoy.

Del libro AMOR SUBLIME de JOSE RUEDA A.  

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