jueves, 5 de mayo de 2016

SOBRE LA TORPEZA DEL DESCONOCIMIENTO


“La ignorancia en sí misma no existe. Es conceptualizado e inducido. No tiene poder ni convicción. Es la apariencia que se abrocha en la confusión y se nutre en el desconocimiento, la falta de información. No más que eso. De ahí radica su materia. Es falta de atención, interés, inquietudes, estudios intelectuales –en ciertos grados limitados y conceptuales- sino discernir sus búsquedas más profunda. Ahí radica su falla. Puedes no ser instruido, tener falencias, desencantos, actitudes irreflexivas y pasiones. Puedes haberte criado en lugar no adecuado. Todo puede ser y darse en el orden de tu mundo amoroso. Y del mundo a tu vida. Pero jamás nunca dejarás de poseer la verdadera INTELIGENCIA. Su nexo con EL ALMA y el cielo infinito del ESPÍRITU. No haber sido cultivado por malas decisiones, haber sido abandonado en el tedio y la irreflexión, el maltrecho habito de poco pensar y quedarse en el conformismo, es cuestión puramente humano y personal, nunca propiamente por carencia del océano cuántico de su majestuosidad…”

Fragmentos de: “Mis tardes con Don Genaro” de José Revello -Argentina-

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