Viaje con el olor de la leña hasta más allá de esos cerros / que guardaron entre sus venas la sangre de mis raíces.
Llegué montado con mi miseria / montado a palos y lleno de cicatrices.
Conocí la frialdad de su aire / cuando miré, en el espejo mi rostro, el dolor de su gente en las heridas de mi alma.
Viajé en sus escarpados caminos / cubierto de besos sangrientos / con hambre comiendo corazones de tripas / y, olvidando mi nombre / entre las Honduras de los cerros.
Felipe Sánchez Gonzáles -Perú-
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