jueves, 5 de mayo de 2016

LA LUNA


Hemos alquilado la luna, solo para unos pasos, para una bandera en blanco y negro y anuncios de Coca cola. Levita en su nocturnidad fuera de poesía, casi 40 años, como un punto minúsculo, apenas el ombligo del cielo. No vivirá más allá de esta levedad, (si es verdad que la pisaron). Para posar aún más liviana en las ventanas y en los dibujos de los niños. Rozando vellos con esa fría luz de ojo en el desierto, de estrella sin puntas que se marcha al amanecer cuando la arena y la marea se besan a su sombra y sólo queda la plata de las huellas como las dunas del oasis prohibido y los vestigios de Medina Azahara. Nunca será nuestra, que su dueño la cede para vivir de ella como de tantas promesas que se pierden en el hermoso deseo de tenerlas algún día. No tuvo un Ícaro si no un Apolo, y hubo un tiempo en que no era de nadie y era de todos y la consideraron diosa. Se dice que en cada Fuego Nuevo la diosa Luna renace en su fulgor y permite a las doncellas enamorarse y dar como fruto de ese amor un hijo, es por eso que también es considerada diosa del parto y la fertilidad. La tenemos al servicio de los sueños.

MIGUEL CAMUÑAS

No hay comentarios:

Publicar un comentario