Muérdeme los labios... y mírame,
Con esa mirada tuya,
De sadicas y sedientas manos,
Que eso...
Me produce un descalabro,
de mil,
cómodos placeres.
Recorre mis puentes,
De estáticas pasiones
y de cartón impúdico de amor.
Excava mi piel... hasta que encuentres,
los diamantes de los huesos de tus besos,
Amordaza mis deseos.
Quémame en la hoguera del fuego pasional,
Ese fuego eterno,
Que solo tú,
Puedes encender.
Quema en esa hoguera
Mi Piel
Mis Pasiones
Mis Besos (árticos),
Mis Caricias de aserrín
Mis miradas celosas
Mi Indiferencia despótica
Mis displicencias
Mis orgasmos obscenos,
Y ámame… Ad libitum.
AMOR,
Hay formas de amar y desbaratar la piel
¿O tan solo...
Maneras similares de entrelazar los cuerpos?
¿O quizá,
Igual,
Concatenar los vientres,
Los brazos
Y los colores del placer?
Tú los sabes
Mejor que yo.
Mujer de fuego,
Ámame,
A capricho rompe los esquemas
Las ortodoxias
Los imponentes paradigmas
de los escapularios,
De las doctrinas religiosas,
Y llévame a pecar…
Transforma mi incuria de amor y de placeres ESCONDIDOS
Para encontrar la euritmia
de mi monística pasión.
Eva primigenia
La de la piel de sierpe
La de los espejos irreverentes,
e impúdicos
Bésame el deseo,
Ad libitum, si...
A capricho…
A, cómo te guste…
Y compromete mis rapsodias
a la orgásmica teoría de morir,
En el paroxismo de tu caricia.
Hasta que el mundo sea tan solo,
la imagen de UN VIENTRE,
Derritiéndose en mi boca.
Roberto Rochin -Canadá-
No hay comentarios:
Publicar un comentario