lunes, 7 de octubre de 2013

LA PALABRA AMBIGUA

El hortelano miró las plantas en flor y pensó que así estarían bien. Después labró la tierra para su sepultura y antes de que se pusiera el Sol vio que así debía ser. A la noche, asesinó a su mujer y su amante y usó el pozo labrado. Al día siguiente regó sus hortalizas y vio que todo estaba bien.

Héctor Ranea -Argentina-
Publicado en la revista Ficciones Argentinas

No hay comentarios:

Publicar un comentario