Cuando Dios quiso hacer a la mujer
se esmeró para hacerla encantadora,
confiriendo a su imagen seductora
de la gracia que vierte por doquier.
Fue la obra postrera en su quehacer,
marchando a descansar sin más demora.
Lo mejor de su empresa creadora
y dueña de la vida y del placer.
La musa del poeta y el pintor,
icono en la ternura y la belleza
que al mundo da sentido con su amor.
La que cura el dolor con sólo un beso
en las manos, los pies o la cabeza
quedando de por vida sobreimpreso.
ULPIANO ULPY
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