viernes, 22 de junio de 2018

YA VES


Ya ves, siempre me quedo merodeando
los márgenes pasados de mi vida,
y vivo en el presente cual suicida
lanzando el alma en lo que voy dejando.

No culpo a Dios por esta distopía
retrógrada. Soy un reloj antiguo.
El tiempo en mí es un corredor contiguo,
perpetuo cáliz en eucaristía.

Ya ves, soy mal discípulo de zen,
no bajo de la nube así me azoten.
Me alejo sin cesar de cada tótem

buscando algo perdido en el badén.
No voy ajeno a que otras flores broten.
¡Soy muchas primaveras en vaivén!

Jorge García de la Fe

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