jueves, 28 de junio de 2018

MIL DIABLURAS


Un ángel de remoto lugar
me anunció que madrugabas…
Y que muy de mañana
pensabas ya en mí;
mientras desnuda bañabas
una belleza lozana
 que tan de cerca sentí,
…y mis ojos pudieron juzgar:

¡No te extrañe
que este diablo,
lo que de hombre tiene,
te lo confíe a ti!

Ven, amor, que te acompañe;
mientras deseando, hablo
de cuánto retiene
la lujuria que hay en mí:

¡Es mi pasión tu alma!;
…mi destino pecar tan solo,
con el placer que calma
al amante malévolo.

Pero no;…
no sonrías, ni esto leas:

¡Son deseos sin bendecir!
y mis ansias de escoger
cuánta dicha tú les das
y su placer los empuja:

¡Muéstrame, amor, tu sonrisa!
Por cuanto,
sin tener nada que decir,
como mujer,
me respondas
como bruja:

¡Mis deseos infernales
propios del diablo son!;
…más gozos son, tales,
que disfruta el corazón.

Deseos llenos de fervor
del más bello retablo:
¿Será de amor
de lo que a ti te hablo?

¡Si de diablo sigo, azufro!
Y de nuevo solo, sin edad,
mi infierno no ha de morir.

Oh, amor:…
¡Qué difícil se me hace
la soledad!;
…huérfano de ti
la sufro
sin saber de tal sufrir.

Diablo que viene a comprobar,
tras conocerte,
que fuiste, amor, cuanto viví:

¡Y ya no vivo sin verte!,
…ni olvido cuánto recibí
al quererlo renovar:

¡Ya no quiero el disfraz
de más causas impuras!

Que tal afán de aventuras,
libertino y sagaz,
supieron ya de mil diabluras.

Paco Aguilar i Espada

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