miércoles, 21 de diciembre de 2016

SONETO


En tanto que el misterio de la vida
zahiere mi cerebro y lo enmaraña,
añade nuevo caos y no se olvida
un triste Más Allá que nos engaña.

Ojalá quisiera Dios bien mostrarse
y abrir de par en par ciertos arcanos
para que natura ya no más se abrase
con el dolor de pensamientos vanos.

Habré de esperar al día postrero
en que abandone al soma mi alma
por ver al único Dios verdadero.

Entretanto, nada hay sino la calma.
Pues que buscarle solamente quiero
como el mártir buscó la palma.

JOSÉ MARÍA LÓPEZ CONESA -Murcia-
Publicado en Acantilados de papel

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