Jamás olvidaré aquellos días
del ayer, cuando entre mis brazos
te arrullé.
O aquellas noches de desvelo,
cuando somnolienta tus pañales
cambié y que decir; cuando a las
tres de la mañana el llanto soltabas.
Era mi angustia mirarte llorar,
pues en mi incertidumbre
desconocía; si era de dolor
o temor a la oscuridad.
Mi bebé hermoso, cuanto te
disfruté; se construía mi vida
el mirarte sonreír, estrecharte
entre mis brazos era mi felicidad.
SSSh!! Silencio, mi bebé duerme,
no hagan ruido; que lo pueden
despertar de ese sueño del que
ya no volverá, pues yace
en los brazos de su Dios.
Noelia Arreigue -México-
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