“Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros;
pero ya no producirá flores ni frutos.”
(Rabindranath Tagore)
te grito, sin escrúpulos
ni miedos, sin supersticiones, ni siquiera razón
me adviertes con tu dedo omnipotente
cual si pensaras amedrentarme
sabiendo que nada me puedes
porque me reportas
aquello que quieres
y me quitas aquello otro, que quiero
te haces llamar el todo
acaso en un ataque de egolatría manifiesta
repentina o sempiterna
claveteando en las llagas
alimentándote con saña en la sal del impúber
como si estuviera fuera de tu alcance
y ciegas a las mentes más débiles
cavas fosas de pútrida culpa
les haces inventarte, reinventarte
creerte y hasta, huelga la tristeza del hombre,
hasta quererte
y todo, por una mala posición sin explicar
un huevo, una persona, un animal
o tú, dios
perífrasis detallada de nuestra estulticia
rayana en el dolor sin sentido
en el cántico ciego y obcecado
bajo un tul de falacias intransitables
sazonada con desprecio a la racionalidad
incluso al complejo estar influido por la avidez
de unos pocos,
rapiña convertida en fruto sin sembrar
mas, bien cosechar
sí hoy de nuevo he vivido tu falaz y alargada inconsistencia
alineas hasta el cadalso
pero ante la sombra alargada de éste
ningún mar se contiene
y la sal se pisotea al salir del parterre de flores sin vida
mientras tú te regodeas
cual si hubieras ganado de nuevo, saliendo con blancas
tan estúpido
que para ganarte, simplemente te haces trampa,
pura perífrasis, seria sentencia de ti mismo
perífrasis de dios.
Santiago Pablo Romero -Trigueros-
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