"Al son que envuelve y perturba
de las luces de neón
baila cualquier corazón
entre el averno que turba".
Dime ser inmaterial de la eternidad del alma.
Acércame a su fragancia para que perfume exhale.
Y dibújame en la mancia de los cinco mil sentidos
que por ser tan atrevidos en soledades subsisto.
Sin tiempo consolidaste la ceremonia del fuego
y la vertiste en mi ser en copa de dulce vino.
¡Bendito sea el sol que nace hasta en la sombra dormida,
y relumbra en la oprimida aura de la inmensidad!.
Soy nada sin tu recuerdo. ¿Sombra? ni doy sin tu amor.
El veneno que tomé desde tu boca a mi aliento
no ha de perturbar mi acento al escribir tu verdad.
Aquél que le calé el verso, que te busqué... soledad.
Carmen Elvira Azparren Caballero
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