Deja que me acurruque a tu lado
fuera,
hace mucho frío y las tinieblas
liberan sus jaurías de hienas hambrientas...
el odio y la injuria acechan por las esquinas
con las fauces fétidas de sus perras en celo.
Puedo escucharlos en el silencio de la noche
deshilachando la hierba del bien y del mal...
entre los muslos de alguna inocente pérdida...
y enterrado en muñones retorcidos...
Aquí junto al calor de tu pecho
se respira mucho mejor...
sobre una ternura de lloviznas soñolientas
que mi corazón va desgranando junto a tuyo...
Vamos a enarbolar la bandera
de liturgias infinitas mientras nos cobije
y nos dé calor las llamas del amor;
sembraremos rosas de pasión en el desierto...
Hasta sentir que somos una legión de sueños
abrazados tras las murallas
infranqueables de las bocas hambrientas
que pululan por el desierto...
RAFAEL CHACÓN MARTEL -República Dominicana-
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