lunes, 7 de octubre de 2013

PREGUNTAS

Estuve paseando con mi amiga por la huerta.
Atardecer de geranios rojos destellaban
como puertas de heridas mal curadas.
Al pronto, saltó un gato.
Ella alzó la mano para saludar al vecino.
Un caballo relinchaba.
La cosecha despuntaba.
Tiempo que sueña en pasados,
tanto que hoy no existe el huerto,
ni ninguno de ellos.
El gato, la amiga y su mano,
el vecino y el relincho del caballo.
¿Dónde está todo ello?
¿Ese frágil momento
marcado por la sutil línea
de un atardecer de geranios?
Pregunta que hago con curiosa aceptación
en el declinar de mi vida.

Ana María Lorenzo -Zaragoza-

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