Querida Luna
Hoy supongo que el atardecer ha comenzado, que la alegría con la que recibía el nacimiento del sol se va desvaneciendo. Tampoco me ha tomado por sorpresa , el correr de los días anunciaba que el fin ahora es el presente, las horas me dictan que debo soltar el lienzo donde dibujé historias, algunas luminosas en la que ha predominado la sonrisa, el sol y el canto de estrellas que me ayudaron a diluir la distancia, no ha sido casualidad que cuando lo busqué brilló en el horizonte alguna estrella que le comunicaba que mis pensamientos estaban a su lado; viví con intensidad, viví la frescura del viento cuando tuvo forma de su brazos, increíble era saber que en el otro extremo estaba suspendido como yo añorando mi presencia; tal vez todo tiene un fin, el paisaje ahora es turbio, los verdes frescos tienden al otoño y mis ojos se nublan hasta crecer en ellos lluvia fría que motiva mi desesperanza, nada hay en mi mente que evite desdibuja su silueta, la distancia misma que era nuestra aliada, se ha convertido en el mejor argumento del olvido.
Luna, que fácil fue imaginarlo descubriendo cualquier punto del mundo a mi lado, subiendo una montaña, disfrutando un paisaje, corriendo sobre las olas, trepados en el metro de la ciudad para descubrir la monumental Roma o conocer el frío Invierno andino.
Debimos embriagarnos juntos, tomar el riesgo de ser atrapados por la simpleza del pensamiento humano, decir tonteras, edificar sueños, imaginar monstruos y pintarlos de rosa fosforescente, debimos emborracharnos y dejar que el viento lujurioso acercara nuestros cuerpos hasta que chocaran y se convirtieran el elixir de la vida misma, entre sábanas de lino, aroma de gardenias, gemidos complacientes y orgasmos continuos.
Soñé Luna que era mío, le canté al oído mis triunfos, le conté de mis mejores experiencias, solo había sonrisas, mi postura era nueva, mis discursos eran su palabras, mis pasos mucho más firmes y mi vida mucho más viva.
Inventé que era mío, pero siempre tuvo aroma platónico, creí estar completa, poco a poco me quede sola, me dí cuenta pero me gustaba seguir coloreando el lienzo, ahora se que como a Vang Gogh mis cuadros quedarán sin venta.
Mis pinceles pintan transparente, no hay más color en los tubos de ocre, azul o violeta,
cualquier tono se convierte en blanco, el lienzo que me inspiraba se desdibujó porque ya no me escuchaba, sin embargo mi canto continúa nuevo.
HIROMI KATO
DE FACEBOOK - 6861 - ME GUSTÓ LO QUE DIJO...
Hace 8 horas
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