Anochezco, me canto.
Lluevo.
Me rimo, remo.
Me arrimo a mi orilla,
retrocedo, relampagueo, me veo
y…
electrocuto el negro.
Y me quedo fría, pálida de tanto
soplar
el rojo, la ceniza, el silencio.
Bostezo, me trago, desaparezco y
¡no temo! No temo que la luna
me queme las sábanas, los huesos,
porque está muy alta,
porque estoy lloviendo,
porque estoy descalza.
Amanezco, me siembro.
Fructifico.
Brillo, me enciendo y…al fin
¡te devuelvo, te devuelvo!
Me devuelvo.
Del libro Casa Blanca de MARÍA PAULA MONES RUIZ
Publicado en el blog mariapaulamonesruiz
miércoles, 2 de octubre de 2013
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