La ingenuidad besa con cansados labios,
toca un muro,
una hidra,
la hiedra,
el corazón de las nubes.
Golpea sarcófagos de roble,
graba en sangre la palabra tristeza.
Es la nariz roja del payaso triste
que pisa la hiedra
y a la hidra de cansados labios
la ingenuidad que todo lo puede.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
viernes, 4 de octubre de 2013
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