viernes, 4 de octubre de 2013

COMO LA ESPUMA DEL MAR

No hay, sino esperar que cese el temblor
porque la casa sucumbe,

que se esfume el olor a muerte y

un dulce perfume a tierra mojada
se cuele por la ventana entreabierta,
mientras la estancia se queda en silencio

las gotas golpean el aire
como pequeños valses de crema de azúcar.

Carmen Moreno -Cádiz-España//Madrid-
Publicado en la Biblioteca

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