sábado, 4 de mayo de 2013

UN CORAZÓN EN LA OLA


Maravilloso misterio,
formando ese corazón,
un órgano tan pequeño,
todo un mundo de dolor.

Latidos que son suspiros,
melodía de atardecer,
sentimientos que ahí
se esconden y no los podemos ver.

Pero podemos sentirlos,
pues se suele acelerar,
cuando el amor lo rebosa,
cuando ya lleno, lo
dejamos arrullar.

Llenémoslo pues de amor,
de esos cariños sinceros,
sabiendo que al entregarlo,
se abren las puertas del cielo.

Démoslo sin condición,
y llenándolo de afecto,
rebosara de alegría,
y se nos devuelve lleno.

MARI BERTA GONZÁLEZ PÉREZ

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