En ti pienso hombre
quieto y solo de la puna,
habitante de terreno raso y yermo,
agreste como tu tristeza sempiterna.
Fiel a ese destino
caminas taciturno tu suerte
esperando, no sabes bien qué,
pero esperas, como fiera a su presa.
La puna lugar alto ajeno al canto
del arroyo y de la hierba verde,
tierra caliente donde convive el soroche,
para el quechua mal de la montaña.
Me pregunto
para qué te sirve esa tierra
sin frutos, hombre solitario, sin sueños,
caminante de la puna.
La garra ancestral te sujeta,
te une a ese suelo y a tu aldea,
a su calle señera y quebrada,
que pertenece a tu monólogo,
aquí estoy, aquí existo,
aquí soy dueño de lo único
posible, el silencio.
Del libro El Árbol de
LELIO GURRUCHAGA
Publicado en la revista deliteraturayalgomas
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