domingo, 5 de mayo de 2013
CUANDO TÚ HAS QUERIDO
No me he podido levantar
cuando he querido
sino cuando tú me lo has permitido.
Pero me da igual porque aquí sentado
veo mejor a la luna bañarse
entre los altos matorrales del bosque.
A veces quedarse quieto un par de horas
es más reconfortante que caminar
largas horas por un extraño camino.
Sé que tú me prefieres inmóvil,
con la cabeza baja y los ojos cerrados
porque así no te hiere mi desamor.
Yo, sin embargo, quiero mirarte
de frente y sentir el latido
de tu helado corazón.
De pie, sentado, cabeza abajo,
mirando de frente, es indiferente
porque mi alma sigue siendo rebelde.
Ahora soy yo quien no se levanta.
Quiero quedarme aquí para siempre
porque ahora, precisamente, soy feliz.
Ríete si crees absurdo lo que digo
pero tú no entiendes nada
porque, desafortunadamente, eres diferente.
Piensas que nadie más que tú
conoce los secretos del universo
pero convéncete de que no eres sino una ignorante.
Hablas muchas lenguas,
leíste infinidad de libros,
pero olvidaste convivir con las personas.
Del libro inédito El beso de la muerte de JOSÉ LUIS RUBIO
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