sábado, 4 de mayo de 2013

BREVERÍAS


2826
Me arrepentí durante muchos años
de los prudentes besos familiares
que te di, sin besar como debiera.

Besos bastardos, tímidos engaños
en sus disfraces grises, avatares
de cuanto el alma formular quisiera.

Sólo muy tarde supe del deseo
que, como en mí, en tu entraña de pantera,
se estremecía en ávido jadeo.

2827
Tan jóvenes, fervientes e inexpertos
al deshojar la rosa cimbreante
de nuestro mágico primer amor.

Los besos, encendidos desaciertos,
la desnudez parcial, tan apremiante,
y al tacto subyugándose el pudor.

Fue vínculo de juego de ajedrez.
Ambos, en mutua ayuda, descubrimos
las técnicas que tanto repetimos,
y en la experiencia hallamos madurez.

2828
El juicio ajeno sobre mí resbala,
me deja indiferente.
Nadie penetra, como yo, mi mente,
ni a mi opinión sobre mí mismo iguala.

2829
No pongas tanta fe en tus convicciones,
que evolucionarán, como fluctúan
modas, gustos, afectos y estaciones,
que nacen, mueren o se desvirtúan.

En creencias juzgadas conclusivas,
tantas veces erró la humanidad,
¿quién te ofrece tan amplias perspectivas
de estar en posesión de la verdad?

2830
Pretendo seducirte.
Llámalo incitación o encantamiento,
no es más que apercibirte
de ese íntimo, secreto ofrecimiento

que aún no se atreve, mas está a la espera.
de sugerencia, instigación o tacto,
para surgir afuera,
y establecer un pacto.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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