domingo, 5 de mayo de 2013
A TODAS LAS MADRES
Aquel otoño se desprendió
de tus ojos y algunas lagrimas
descendían del cielo como
lluvia dilatada de verano.
Tu estabas afuera construyendo
el día con tus manos; tejías
los bordes de la aurora y
sacudías residuos del
día anterior para sembrar
los cimientos de un día
transitorio.
Era un otoño sombrío,
frío, que se desprendia del
cielo con añejo despertar.
Los ojos del sol todavia
cerrados no habían
traspasado los confines
del cielo.
Mientras la lluvia copiosa
caía en tumultos, invadiendo
la tierra con feroz fuerza,
tu alumbrabas con
tus ojos soñolientos el
quebranto de una mañana
apagada, con la luz
de los ojos de tu alma.
Mientras todos dormían
e hilaraban sueños
interminables en sus camas
tu le abrías la puerta al día.
Unos pies descalzos caían
de prisa sobre la tierra y
encaminaban sus pasos
hacia una nueva geografía
y unos ojos se desprendían
de tu cara para abrirle la
puerta a una nueva aurora,
y unos brazos....y unas manos
construían un nuevo corazón
para el mundo.
Tu estabas siempre ahí por
todos lados porque tu no
habías llegado a la tierra a
construir idilios, ni a vivir
un amor substancial y preciso.
Tu habías venido a caminar
con los pies del mundo y
encaminarlo hacia otros
horizontes, tu habías llegado
abrirle la puerta
al cielo con tus ojos y con
tus manos y a desafiar al viento
y la marea como el mejor marinero.
Y otra vez ahí estará antes de que el sol
vuelva a caminar.
Jay Jay
Publicado en el facebook de Sil Cari
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