La Almudena
Como en ningún otro lugar,
en este camposanto,
el sol guarda silencio
entre ángeles de todos los tamaños
que heridos en su carne sin memoria
nacen de las cenizas los mármoles más bellos.
No llegará noviembre en vano,
él guarda algunos nombres
al lado de las lágrimas,
para que no olvidemos la tristeza,
perdida como el pájaro en su vuelo
buscando el corazón.
Y la tierra se vuelve pensativa
y en los cercanos crisantemos
se embalsama la luz oblicua de la tarde.
Milagros Salvador. España
Publicado en la revista Oriflama nº 19
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Hace 6 horas
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