Siempre me gustó hablar
sin decir palabras,
oír tu voz
con mis ojos cerrados.
Amante de mágicas inexistencias
buscador de tesoros irreales
ceguera de hermosura interior
el amor era lluvia bajo el sol.
Sentía la energía del silencio
observaba tus distracciones
entonces eres pura como el viento
escribiré entre nubes
versos de amor.
A veces parezco perdido
observo, vislumbro lo no visto
y allá en aquella infinita llanura
la vida es nuestra travesura.
Francisco Javier Díaz Aguilera.
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