La lluvia ha vuelto con toda su intensidad,
los caminos cubiertos por su fluido forman caudalosos torrentes.
La calma y pasividad se apodera de los citadinos, que se guarnecen en sus escondites habituales,
por el frío inclemente que percibimos, nos logra apartar de la movilidad cotidiana.
Vuelve el liquido a nuestro ríos, quebradas, estanques y represas,
afortunadamente, ya que los medios de comunicación anuncian racionamientos energéticos,
vemos pavoneando a los ministros en los medios, indicando cifras y porcentajes de reserva del liquido,
en el valor mínimo de los últimos tiempos y solicitan ahorrar para evitar racionar.
Pero la naturaleza, que es indescifrable, después de cuatro meses de incendios forestales y sequías,
nos provee lluvias por varios días variando su intensidad en fuerte, copiosa y leve,
luego, podemos alistar las prendas y elementos, para protegernos de las lluvias incesantes,
que aguardamos con tanto anhelo y ansiedad sospechosa.
Los campos parecen desiertos, y la reciben con dulzura, para calmar su sed,
sed complicada de colmar, por su prolongada ausencia agua apetecida.
los campos nuestros la desean por varios meses sin tregua,
ya que, sus terrenos están secos, infructíferos y casi estériles.
¡Tu ausencia jugo natural nos llena de nostalgia!
Sin tu presencia, los precios de los alimentos se ponen por las nubes,
sin una gota de agua que beber, perdemos el derecho a la existencia,
gracias naturaleza, por prepararnos el jugo natural de la vida.
Fernando Enrique Zárate Ángel -Colombia-
No hay comentarios:
Publicar un comentario