martes, 3 de abril de 2018

ESTRIDENTE


Te esperé en las noches encendidas,
agazapado en la sombra del silencio.
Se oía,
el ascenso
de la apostilla musical,
que prorrumpía en mí, en tonadas.

Me fumaba así mismo,
el ruido hondo se inquietaba.
como filarmónica sonaba,
en lo profundo de lo íntimo.

Todo surgió,
impetuoso, estridente.
¡El amor, el amor!
Lo furtivo en mi corazón.

No callé. Grité y grité.
Ahorcando en mí pecho el canto del amor,
pero no;
estridente, fuerte, convexo,
te dije cuando te miré:

“Disculpa que sea quedito de voz,
me gustas y de mujer te quiero tener,
para elogiarte que eres tú y tú,
la dueña de mi querer.”

Estridente,
ensordecedor,
cuando te veo
se siente
latir de mi corazón.

Misael García Consuegra. 

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